Se quejan del clima.
Se quejan del sol.
De la lluvia.
De las mujeres.
De SUS mujeres.
Del gobierno.
Del amor.
De la soledad.
Del dólar.
Se quejan del sol.
De la lluvia.
De las mujeres.
De SUS mujeres.
Del gobierno.
Del amor.
De la soledad.
Del dólar.
Del peso.
De la contaminación.
Y de que no hay tiempo.
Se quejan de que las cosas están caras.
Del banco.
Y de los contadores....
Me decis que soy raro y que no tengo a donde caerme muerto.
No te cierra mi trabajo…
No me considero bueno en nada. Puede ser todo lo que decís. Menos en una cosa...
Del banco.
Y de los contadores....
Me decis que soy raro y que no tengo a donde caerme muerto.
No te cierra mi trabajo…
No me considero bueno en nada. Puede ser todo lo que decís. Menos en una cosa...
Del “fúbol”.
Del jefe.
Y yo acá viendo y escuchando todo desde una
esquina. Solo y con unas zapatillas que han visto demasiados lugares extraños.
Te quejas de que no soy normal.
De que tengo la cabeza en otro lado.
Mis dibujos te parecen un chiste y mi prosa
una boludez...
Puede ser.
Si me muero tengo a donde caerme, acá mismo,
con mis zapatillas viejas, mi pantalón viejo, mi pequeña sonrisa y una lista de
pelotudeces de las que te quejas.
Notas de un Hombre solo nº31
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