La ciudad huele a mierda y a perfume de puta casi cara.
Drogadicta y sucia sostiene en sus brazos lo que queda de
los que la caminan.
Te contiene con su aliento a hombres y ese perfume que tapa
todo… o casi todo.
Camino como un boludo, escribo y sin darme cuenta voy
dejando de caminar, la inercia de la gente me obliga a frenar antes del
semáforo.
Y acá estoy en una vena llena de droga que expulsa bocinazos
y hace transpirar gritos…
“BAJATE, PUTO!” Y me agarro los huevos… no se bajó… casi me
pisa.
Sus manos huelen a mierda, su perfume de puta, su droga la
controla y sus abrazos capturan, PUTA MADRE! De donde venís y para donde mierda
vas que yo te necesito.
Notas de un hombre solo nº48
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